.Cuando descubrió que se había enamorado de un monstruo horrendo disfrazado de la persona más linda del mundo, huyó robándole el disfraz. Al fin y al cabo, pensó, se había enamorado de la mentira más que del enunciador de esa mentira. Los años siguientes los pasó probando el disfraz en mujeres bellas y solas, en casadas y tristes, en jóvenes y felices, en ancianas amargadas y en quinceañeras cachondas, en señoritas desgarbadas hasta el escándalo y en señoronas exageradamente pulposas; en fiesteras, en petisas, en rubias, en gordas y en morenas. Tampoco se privó de probarlo en varios tipos de sexualidad flexible y en algún que otro maricón declarado. Lo probó en una travesti, en dos ovejas, en un murciano y en un marciano. Pero no había caso: nadie sabía llevar el disfraz como aquel monstruo horrendo.
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7 comentarios:
Un histerico...
Es que algunos monstruos son muy agradables, uno los quiere tanto, y cuando no están tanta belleza parece sospechosa: es como si el mundo hubiera perdido su cuota de sinceridad.
muaktruoso
musa
Hola, Morsa, yo Daniel, quiero decirte ya tengo dos poesías vos qieres entra mí poesías "La noche" y "La cara" perdón este manera de comicate
Hola Morsa, yo Daniel me canto tu comenatario gracias
Hola Morsa,viste el Mundial quien tu hincha eres.
Hola Morsa, yo Daniel, ya lo leí, tu comentario yo no sabia tu eres Argentino, no tengo más palabras que decis
Un fuerte abrazo
clap, clap, clap, clap, clap.
(aplausos).
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