Mal genio

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–Un desastre, mirá. Ando con una bronca. Vos sabés que agarro la lámpara, empiezo a frotar y como que se va calentando hasta que ¡zas!, escupe el humo ese como el de las discotecas viejas, se me aparece un gordo enrollado en una sábana de colores y me dice que pida. Y yo, ¿qué voy a pedir? Arranqué por lo normal, lo que hubiera pedido cualquiera: guita, bastante guita, y tenerla más grande. Hasta ahí diez puntos: en un periquete siento que los lompa me empiezan a ajustar de acá, del tiro, viste, y el gordo ensabanado me pone arriba de la mesa una valija con billetes de cien. Imaginate: yo estaba como perro con dos colas. Entonces el dogor me dice que falta un deseo nomás, y ahí pensé: esta es la mía. Ahora no me para nadie. Y mirá que se lo dije bien clarito: "Quiero que las mujeres me deseen y los hombres me teman". ¿Me podés creer que ese gordo pelotudo entendió todo al revés?
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2 comentarios:

malditas musas dijo...

Tomate un geniol y listo

Arcángel Mirón dijo...

Ah, la ambición es mala.

(Mentira).